viernes, 26 de noviembre de 2010

Columna Área M: Amenazan con más atentados


OPERATIVOS Y REACCIÓN...Grupos del crimen organizado, que pelean el control de la frontera noreste de México y limítrofe con el Valle de Texas, Estados Unidos, amenazan mediante diversas redes sociales con redoblar los bloqueos viales y atentados con granadas de fragmentación en Nuevo Laredo, Tamaulipas y Monterrey, Nuevo León.
Esto después de la entrada en vigor del reforzado Operativo Coordinado Noreste, en el que participan tropas del Ejército Mexicano, Marina-Armada de México y la Policía Federal, que cuentan con un creciente apoyo de la agencia antidrogas estadounidense DEA.

Además, dichos grupos criminales pretenden imponer en la región un toque de queda después de las 10 de la noche, que de hecho ya se ha vuelto práctica común al menos en el área metropolitana de Nuevo León y buena parte de la frontera tamaulipeca, donde casi ha desaparecido la 'vida nocturna'.

En la capital regiomontana están al borde de la quiebra no sólo los antros del Barrio Antiguo y de otras partes del centro de la ciudad y la periferia, sino los restaurantes tradicionales que operan las 24 horas del día. Si la gente tiene miedo de día, más de noche, cuando prefiere encerrarse en sus casas a menos que tenga que ir a trabajar.
Es más, los regiomontanos no están seguros ni en las plazas públicas de la metrópoli. Guadalupe es un lamentable ejemplo de esto por haber ocurrido un par de atentados armados en la plaza principal de dicha ciudad.

También es de alto riesgo acudir a conciertos y otros eventos públicos en lugares como la Arena Monterrey y hasta en los estadios de fútbol soccer profesional, donde se han aplicado fuertes dispositivos de seguridad.

Asimismo, es casi un acto suicida viajar de noche por las carreteras que conducen a la frontera lo mismo en vehículo particular que en autobús de pasajeros.
Y qué decir de los pueblos 'fantasmas' del norte de Nuevo León en que se han convertido Treviño, Parás, Melchor Ocampo, Herreras, Bravo y está a punto de ocurrir lo mismo en Cerralvo, donde la gente huye de la violencia; no hay policías y los alcaldes pocas veces son vistos, algo que va rumbo al éxodo masivo de Ciudad Mier, Tamaulipas.
Así, está lejos de amainar la ola de violencia en la región. Y es que una cosa son los discursos triunfalistas y otra la tenebrosa realidad que se padece.


Foto: Archivo

No hay comentarios:

Publicar un comentario